31 de agosto de 2025

Sobre el nombre de Blascoeles

 

          Hoy, para acabar el mes, vamos a ocuparnos un poco de los vecinos, esto es, de Blascoeles.


          En el ejemplar de 21 de noviembre de 1967,
  del “Diario de Ávila”, Pedro de Ulaca, periodista encargado de escribir artículos sobre la historia, costumbres y leyendas de la provincia, publicó las siguientes líneas en las que rememoraba el origen del nombre de la población de Blascoeles; parece una historia un poco llevada por los pelos, pero ahí lo dejo:

          “Se perdió el personaje Blasco entre las espesuras de los bosques cazando, y salieron los vecinos a buscarle, como era costumbre y necesidad con faroles, tañendo las campanas y los cimbalillos del contorno. Por fin respondió a las voces y uno de quienes le buscaban gritó: “Blasco!... Él es” Y el señor haciendo pie con su lanzón en el suelo dijo: “Este lugar se llamará Blasco-el-es en memoria del suceso”.

          Ya dije que la historia está tomada un poco por los pelos, pues ¿Cómo explicar que en el siglo XIX se nombrara a dicho pueblo como Blasconceles? Además, parece ser que el nombre viene dado por los repobladores de la comarca, allá por los siglos XII y XIII, provenientes del norte de la península, vascos o cántabros, que dejaron su impronta por toda la zona

24 de agosto de 2025

Aldeavieja: Una disputa de 1502

 

 

Un vistazo al pasado para echar una ojeada a uno de los elementos recurrentes de la historia de Aldeavieja: sus malas relaciones con los vecinos.

En este caso retrocedemos poco más de 500 años, allá por el 1502, más concretamente un 14 de diciembre.



En esa fecha los Reyes Católicos, en persona, tuvieron a bien intervenir entre un conflicto entre los habitantes de nuestro municipio y los cercanos residentes del “lugar de Tabladillo”.

El encabezamiento-resumen del documento, encontrado en los archivos del Ayuntamiento de la ciudad de Ávila, dice así:

Real Provisión de los Reyes Católicos comisionando al corregidor de la ciudad de Segovia para que administre justicia sobre la persona de Vila Núñez, señor del lugar de Tabladillo, sobre los perjuicios que ocasiona en los vecinos de Aldeavieja.

En primer lugar recordar que Aldeavieja, hasta la última distribución provincial de 1833, pertenecía a la provincia de Segovia, más concretamente al Sexmo de Posaderas, como hemos apuntado muchas veces desde este mismo sitio.



Esta es la “traducción”, desde el castellano viejo, de dicho documento:

Don Fernando y Doña Isabel

A vos que es nuestro corregidor o juez de residencia en la ciudad de Segovia o a vuestro alcalde, salud y gracia.

Sabed que por parte del Concejo, alcaldes, regidores, oficiales, hombres buenos del lugar de Aldeavieja, tierra de dicha ciudad, nos fue hecha relación diciendo que Vila Núñez, señor del lugar de Tabladillo, y sus criados, hacen muchos agravios y daños a los vecinos de dicho lugar y los deshonran y amenazan y les golpean e hieren, les roban además de otros muchos agravios contenidos en un memorial que fue presentado ante nuestro Consejo y se nos suplicaba que mandásemos a alguna persona de nuestra Corte para que se informase  de los hechos y prendiese a los culpables y los metiera en prisión, por lo que se ha acordado mandaros a vos por dicha razón.

Por los que mandamos que, con esta carta nuestra, fuerais a la villa de Aldeavieja o a cualquier otra parte que fuera necesario, y veáis el susodicho memorial; los gastos del escribano serán cargados y pagados por las personas que halléis culpables,  según la culpa que cada uno tuviere.



No sabemos cómo acabó el pleito, pero algo serio sería cuando tuvieron que intervenir los monarcas en la disputa.

13 de agosto de 2025

Aldeavieja: la Capilla de San José; sepulturas II.

 

En esta segunda parte de los enterramientos que existen en la Capilla de San José de la iglesia parroquial de Aldeavieja,  vamos a tratar de las sepulturas de los descendientes de sus fundadores, ya sabéis, Luis García de Cerecedo y su mujer, María de Herrera.


En una de las lápidas se puede leer:

Aquí yacen José García Zerecedo y Juana Baquero Herrera, su mujer, sobrinos y segundos patronos de esta capilla y de las buenas memorias y obras pías que fundaron los señores Luis García Zerecedo y María de Herrera su mujer, año de 1707, y su hijo, Joseph García Zerecedo, su hijo, que murió de edad de 20 años, 1699.

En la lápida contigua se lee:

Aquí yacen Baltasar Martín García i Pheliciana Baquero de Herrera, su mujer, sobrinos i terceros patronos de esta capilla i de las buenas memorias que fundaron Luis García de Cerecedo i María de Herrera, su mujer, que santa gloria tienen. Falleció el dicho año de 1727 y la dicha año de 1743.

Junto a ella, con uno de los pocos escudos grabados en la piedra, está la sepultura de los cuartos patronos, que dice así:

Aquí yacen D. Baltasar Martín García y Feliciana Baquero, su mujer, cuartos patronos de esta capilla y sus fundaciones, familiar que fue del Santo Oficio, falleció año de 1767.

Se llaman igual que sus antecesores, no es un error, era, antes como ahora, la ilusión de llamar a los hijos como a los padres.


El escudo y la inscripción nos dan la pista, y la seguridad, de que Baltasar era un familiar del Santo Oficio, en otras palabras, de la Inquisición, cuyas funciones eran velar por el cumplimiento de los deberes cristianos de la población y acusar y detener a los infractores de la doctrina católica o a los considerados herejes, judaizantes o sospechosos de alguna de esas causas; era un cargo muy valorado pues, entre otras cosas, aseguraba la limpieza de sangre del nombrado, lo que en esa época era una de las honras más queridas, aparte de la seguridad que daba de no ser perseguido por la temible institución.

El escudo lleva una cruz, símbolo de la fe; una espada, que significa como defensor de la doctrina cristiana y una rama de olivo que representa la reconciliación del perseguido o acusado con la Iglesia una vez castigado por su pecado y vuelto a la gracia.

Y, por último, tenemos la lápida más historiada de todas, en ella se puede leer:

Aquí yacen don Juan de Becerril, Caballero de la Orden de Calatrava y Capitán del Provincial de Ávila y María Martín García, su mujer, sextos patronos de esta Capilla.1782.

Juan de Becerril fue patrono de la fundación mientras vivió su esposa, María, a la muerte de ella dejó de serlo, por no ser familia directa de los fundadores.



El escudo, muy historiado y adornado con los símbolos de sus cargos, como Caballero y Capitán, es el mismo que podemos ver en la fachada de su casa solariega, en la calle Ancha; está dividido en cuatro cuarteles: el primero, que luce un becerro y a su alrededor ocho estrellas, es el apellido BECERRIL; el segundo, un león con cuatro fajas, es del apellido ESTEBAN; el tercero, del apellido ALONSO, consiste en una faja en la boca de dos dragantes (cabezas de dragón), encima tres estrellas y abajo un león; el cuarto son las armas de GONZÁLEZ, un castillo con tres torres.


24 de junio de 2025

La romería del Cubillo en 1898.

 

En la última entrega recordábamos la guerra de 1898 y lo que en nuestro pueblo supuso, dentro de los límites de la época, su aportación a la lucha contra los norteamericanos; a fecha de 24 de agosto de ese año lo recaudado por las gentes de Aldeavieja, junto a su Ayuntamiento, fue de 85 pesetas y 13 céntimos, quizás no nos parezca mucho pero es una cantidad muy parecida a la de otros municipios de los alrededores.

Bien, pues aprovechando la fecha, hoy he traído el artículo que el periódico “El Eco de la Verdad” de 11 de septiembre publicó sobre la romería de la Virgen del Cubillo publicó ese aciago año de 1898:



 

LA ROMERIA DEL CUBILLO

En el límite de la provincia de Ávila y Segovia, dentro del término municipal de Aldeavieja pero colindando con el de Villacastín, álzase un santuario, de sólida y elegante construcción, debido a la munificencia de numerosos y fervientes devotos.

Ríndese allí culto, como en otros innumerables santuarios de esta católica España, a la Madre de Dios, bajo la adoración de Nuestra Señora del Cubillo.

Lo que puede la fe y de lo que la fe es capaz, adviértese allí bien pronto, pues a pesar de que los pueblos que circundan el famoso santuario, viven en medio de las estrecheces a que obliga el atraso de la agricultura española, la Virgen del Cubillo no carece de nada de cuanto es preciso para darle un culto constante y solemne. No sólo no carece, sino que sobra y por eso se observa que su santuario es uno de los mejor conservados que existen.

Estos milagros sólo la fe puede hacerlos, porque sólo en aras de ella se concibe que el pobre se desprenda de lo que le es casi preciso para su sustento diario. ¡Cuántas veces habrán llegado a las puertas de aquel templo devotos fervientes que por dejar humilde ofrenda a la venerada imagen, se desprendieron de uno o más de sus modestos salarios, que representan acaso toda una epopeya de fatigas y privaciones!.

Tanta es la devoción que se profesa en aquellos contornos a la Virgen del Cubillo, que pocas serán las madres que viendo postrados en el lecho del dolor a sus queridos hijos no los hayan ofrecido a la referida imagen. Por eso al llegar la fiesta anual, son muchas las ofrendas que allí se depositan, en cumplimiento de los votos hechos, ofrendas de escaso valor en sí, pero de grande importancia por lo que significan.

***

Desde las primeras horas de la mañana del jueves último, numerosos romeros, en coches unos, en carros otros, a  caballo los más, acudían al santuario del Cubillo. Pronto la pradera que le circunda, viose poblada de innumerables gentes, de todas clases y condiciones, desde la encopetada y distinguida dama y la elegante señorita hasta la humilde aldeana de refajo corto.

Vendedores mil que pregonan sus mercancías, romeros que van y vienen, se agitan y charlan, entran y salen del santuario; a la sombra de los árboles y sobre el santo suelo los blancos manteles y apetitosos manjares; todo este cuadro alegre, bullicioso, y alumbrado por un sol espléndido, casi casi de justicia, para quien allí acude con intento de observarlo resulta en extremo encantador. ¡Lástima que estas notas no hubieran sido tomadas por persona de talento para retratar al vivo tipos, costumbres y paisajes!.

La fiesta religiosa comenzó a las diez de la mañana. El Sr, cura párroco de Aldeavieja dio la misa solemne asistido de otros dos sacerdotes, uno de ellos hijo de esta ciudad, D. Hilario Sánchez, párroco de Itueros (Segovia), y el sermón corrió a cargo del Sr. cura párroco de Cantimpalos, que desarrolló con elocuencia y vigorosa argumentación la tesis que se propuso probar.

Terminada la misa, cerca ya de la una de la tarde, la imagen veneranda salió en su carroza y procesionalmente dio la vuelta a la ermita, siendo mucho el tiempo que tardó en volver a la iglesia porque la costumbre de colocar a los niños sobre la carroza obliga a que la procesión vaya muy despacio. Entre tanto lanzaba el aire sus alegres notas la dulzaina y a su son, vigorosos y alegres mozos bailaban delante de la imagen como dando a entender su regocijo, detalle este último que a decir verdad no  nos agradó porque entre otras cosas parécenos que trae un origen pagano poco en armonía con la severidad del culto católico.

Concluida la fiesta religiosa, el señor Mayordomo, nuestro amigo D. Carlos Silgado, obsequió a numerosos invitados con suculenta comida, dulces y cigarros, desviviéndose en unión de su familia por agradar a cuantos respondieron a su galante invitación.

Después, los jóvenes bailaron en la pradera hasta sudar la gota gorda, comenzó el desfile de romeros y por la noche contadísimas personas quedaban en los alrededores del santuario.