29 de febrero de 2016

Aldeavieja: las Cruces de Aldeavieja. 3.


CRUCES DE TÉRMINO.
   
           Hay otra cruz en el camino del Cubillo, en la encrucijada que existía al iniciarse el camino que subía hasta el puerto de la Cruz de Hierro; cruz del Tarnelo en los mapas, la cruz del Comandante según tradición familiar (mi madre); su inscripción es ilegible.
          Es del tipo de formas redondeadas, de una sola pieza,  con el cartel del INRI esculpido en lo alto de la cruz. Podría haber pertenecido al Vía Crucis, ya que es similar a la que se encuentra entre las eras que están junto a la carretera nacional y a la que está a la derecha de las tres cruces de la estación 12ª junto a la ermita de San Cristóbal.


           La colocación de esta cruz en este preciso lugar, puede tener dos interpretaciones: una de ellas se refiere al otro nombre por la que se la conoció: “cruz del comandante”, este apelativo viene a un suceso acaecido en 1907 en este lugar, cuando un rayo cayó sobre un comandante de la Guardia Civil que se hallaba cazando, junto con otros compañeros, por esta zona, fulminándole y, quizás, en recuerdo de ese accidente, se trasladase la cruz desde otro emplazamiento. La segunda interpretación viene dada por el lugar estratégico que ocupa: un alto desde el que se domina el pueblo y la llanura que lleva al santuario del Cubillo, junto a ella nace el camino que lleva a la sierra y, además, un poco más allá se encuentra uno de los montes (El Valle) del común del pueblo; pudo ser colocada aquí como vigía sagrado de la aldea y sus tierras.

*
     
          Siguiendo por el camino anterior, en dirección a la ermita de la Virgen del Cubillo, encontraremos otra, en la explanada que se extiende ante la fachada principal de la ermita, tiene una inscripción de la que sólo se puede leer:
ESTA +
por la factura está relacionada con la de los Caídos y con la central del crucero del Vía Crucis; de tamaño es la más grande de todas.




           Podría tratarse de una “cruz de término”, que se alzaban señalando el amojonamiento de un término municipal, o su entrada en el mismo; es de señalar el conflicto que se produjo sobre la propiedad de los terrenos donde se encuentra la ermita del Cubillo, entre los municipios de Villacastín y de Aldeavieja, por lo que esta cruz pudiera ser un testimonio de la propiedad de los mismos. O tal vez se erigió una vez solventado el pleito sobre la jurisdicción de la que dependía el santuario, si del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial o del Ayuntamiento de Aldeavieja; todo dependería de la fecha en que hubiese sido levantada.

*


          En el antiguo camino de Aldeavieja a la ermita de San Miguel, justo donde se encontraba la divisoria de los términos municipales de Aldeavieja y Blascoeles, en el lugar que aún se sigue llamando “Cruz del Majano”, parece ser que se encontraba otra cruz erigida para delimitar ambos terrenos; al acabar la guerra civil se trasladó al pueblo de Blascoeles, donde se colocó frente a la puerta de entrada de la iglesia, convirtiéndose en el “monumento” a los caídos de la contienda; la ampliación de los caminos, consecuencia de la concentración parcelaria, ha hecho desaparecer cualquier vestigio que existiese de dicha cruz en el lugar donde inicialmente estaba instalada.

27 de febrero de 2016

Aldeavieja: Las Cruces de Aldeavieja. 2.

CRUCES CONMEMORATIVAS.

          Aunque ya hemos hecho mención de ella, cruz conmemorativa sería la que se encuentra en un rincón, detrás del edificio de las escuelas, y que ejerció de monumento a los caídos de la guerra de 1936-1939.




                                                                                              Cruz junto a las escuelas.

          En la peana, en la cara sur, hay grabada, muy burdamente, una fecha, podría ser 1637. Cómo se apuntó anteriormente, esta cruz estaba en la calle Rodeo y se llevó a un lugar más céntrico para honrar la memoria de los caídos nacionalistas; en una de las paredes de la escuela que la protegen había una inscripción, pintada, con el nombre de José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange Española) y la palabra ¡Presente!, imprescindible en la parafernalia falangista; era costumbre cantar el Cara al Sol (himno de la Falange) antes de entrar a clase y de ahí la ubicación de la cruz.
           A la derecha de la entrada de la iglesia hay otra peana sin cruz, con texto en dos de sus lados, originariamente se encontraba en la explanada existente a la entrada del cementerio, en una cara se lee:
ES
TA +   JVAN BAS
TONES VY
MYGUEL DYFUN
          Y en la otra:
TO RVEGE
A DYOS POR EL
AÑO DE 1666
    



*

          Frente a la ermita del Cristo de la Agonía, subiendo por la carretera del Campo y a la derecha de la segunda curva, hay otra cruz en la que se lee:

LA + PUSO I
SABEL GORDO
VIUDA DE AN
DRES D NA
BAS FUNDA
DA AÑO 17

        


                                                                          Cruz junto a la ermita del Cristo de la Agonía.

          Sobre la puerta de la ermita, hoy en ruinas, se leía:
          Esta ermita del Cristo de la Agonía hicieron a su costa Andres de Nabas del Nogal e Isabel Gordo su muger año de 1730.
          Esta inscripción, sobre una gran piedra de granito, descansa entre los zarzales que crecen a un lado de la ruina.
          Andrés de Nabas fue alcalde de Aldeavieja en 1730, año en que acaba el pleito sobre la jurisdicción eclesiástica sobre el santuario de El Cubillo. Igualmente fue, junto con su mujer, el donante del púlpito y del tornavoz del santuario, en 1725, siendo Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora, costándoles la obra 3.500 reales de vellón.
          “Esta ermita es la menos antigua de Aldeavieja. Fue edificada en 1730. Perdura en buen estado de conservación y limpieza hasta 1815. Sólo sabemos que hasta hace pocos años se llevaban a ella algunos de los pasos de la Semana Santa, sin celebrarse culto alguno. Era costumbre en el pueblo rezar por los enfermos agonizantes”(Aldeavieja y el Cubillo. Fabián Crisóstomo.1987).

       

                                                         
                                                                      Ruinas de la ermita del Cristo de la Agonía
        
           Efectivamente, en ella he podido ver, personalmente, algunas de las imágenes que
se llevan en procesión en Semana Santa, particularmente el Cristo con la cruz a cuestas; mientras que en la otra pequeña ermita junto a la carretera nacional, llamada de la Luz, que ahora cobija la imagen de San Cristóbal, se guardaba el Cristo yacente dentro de su urna de cristal.
          También conmemorativa es la que hemos aludido anteriormente como usada para sustituir a la que hubiese, en su momento, como parte del Vía Crucis como 5ª estación, en la valla que separa las eras de la carretera nacional y que, como señalamos, tiene la siguiente inscripción:

ESTA + MAN
DO AZER NA
BA SANCHEZ
DEL NOGAL


*

          En línea con la entrada de la iglesia parroquial hay una cruz donada en 1571 por Juan Bastones Escribano, y Catalina Sánchez, su mujer, según inscripción que se lee en la peana; la cruz actual no es la original, que se rompió en accidente de circulación en 2004; ni aquella era tampoco la primitiva que, según textos, tenía una imagen de Cristo y otra de la Virgen; parece ser que los restos de la primitiva cruz han estado guardados en la parte baja del campanario de la iglesia, desapareciendo de dicho lugar en fecha no determinada.
          El texto, en la cara sur de la peana, dice así:

JUAN BASTONES
ESCRIBANO Y CA
TALINA SÁNCHEZ
SU MUJER AÑO 1571


    
          En la cara norte hay un escudo con tres clavos, símbolos de la crucifixión.

          Los donantes eran vecinos de Aldeavieja; la cruz, con su peana, adornaba una alameda plantada alrededor del cementerio (que, como era costumbre en esa época, se encontraba alrededor de la iglesia).

25 de febrero de 2016

Aldeavieja: Las cruces de Aldeavieja 1

           Como complemento a la historia de nuestro pueblo, voy a iniciar, ahora, la publicación de un trabajo sobre las cruces existentes en nuestro municipio que refleja una parte del acervo cultural del mismo y que debería ser protegido ya que forma parte de nuestra historia.

Apéndice . Las cruces de Aldeavieja

Introducción.

          Uno de los elementos de religiosidad de un pueblo se manifiesta en los símbolos externos que construye y que conserva; unos de ellos son las cruces. En Aldeavieja las tenemos de todos los tipos: como elementos de un Vía Crucis,  como testigos escritos de donaciones, como conmemorativas de un determinado suceso, señalando límites y términos o, simplemente, como representaciones de su religiosidad; vamos a tratar seguidamente de ellas.

EL VÍA CRUCIS.

           “¿Qué es, en esencia, un Calvario? Oficialmente, la reconstrucción ritual y penitencial de la Vía Dolorosa de los Evangelios, un camino que, seguido paso a paso por el feligrés de pro, habrá de ponerle en contacto directo con el recuerdo del otro camino que siguió Jesucristo desde su prendimiento en el Huerto de los Olivos hasta su Crucifixión en el Gólgota; una sucesión de estaciones que habrán de introducir al creyente en la vivencia visceral del sufrimiento del Salvador sacrificado por el género humano. El Calvario, o Vía Crucis, fue inventado por la Iglesia para que su grey no olvidase que sigue eternamente en deuda con Aquel que vino a librarla del Pecado Original, ofreciendo su vida para que se cumpliera en Él la redención de toda la culpa cósmica que los seres humanos arrastraban desde que escaparon de la supuesta inocencia/ignorancia en la que Dios Todopoderoso les creó.
          Desde esta perspectiva de estricta ortodoxia, el Calvario es un instrumento que el feligrés ha de utilizar sacrificalmente, un camino que ha de emprenderse mientras se proclaman las propias culpas y la buena disposición a seguir por las sendas espirituales de mansedumbre a ultranza que han sido marcadas por la autoridad desde su elevada cátedra de intérprete exclusivo de los designios de un Dios que no logra escapar a la imagen antropomorfa que se le ha adjudicado. Seguir el Calvario es proclamar el arrepentimiento de todos los pecados cometidos, de todos los pensamientos que no hayan concordado con lo establecido. Seguir el Calvario es, en fin, emprender penitencia, mientras se agradece a un dios sanguinolento el haber sufrido hasta la muerte por la Humanidad.
          El sentido ortodoxo del rito ha comenzado a alterarse, casi sin solución de continuidad. Lo que comenzó siendo teóricamente un camino penitencial y doloroso, destinado al arrepentimiento por el cúmulo de pecados que la Iglesia cargó sobre su mansa feligresía, se ha convertido en una peregrinación a esa cumbre en la que no reposa ningún recuerdo de un salvador muerto, sino que aguarda la contemplación inmediata de un contorno que significa el resumen de la Creación: el pueblo, las gentes, los ganados, los campos; incluso tal vez el mar asomando más allá de las cumbres.
          En lo alto de muchos de estos calvarios han sido hallados restos arqueológicos que han venido a demostrar que la subida al monte fue ya un peregrinaje sagrado mucho antes de que el cristianismo se alzase con la exclusividad oficial de los cultos.” (Guía de los recintos sagrados españoles. Juan G. Atienza.1986)
          “Las estaciones del Vía Crucis están erigidas en las iglesias. Se encuentran generalmente colocadas en las paredes, a intervalos regulares, empezando por el lado de la Epístola. Algunas veces también, se encuentran Vía Crucis en oratorios, en cementerios y en caminos que conducen a algún lugar de devoción.
          Esta devoción surgió a mediados del siglo XV entre los Frailes Menores que la practicaban como una especie de peregrinación espiritual a los lugares santos de Jerusalén, que estaban bajo su custodia. En 1694 Inocencio XII decretó que las indulgencias que se ganaban visitando los lugares santos podían ganarlas los Frailes Menores y sus afiliados que rezaban el Vía Crucis. Las indulgencias concedidas a esta devoción pueden ganarlas todos los fieles, pero de ordinario las estaciones deben estar bendecidas y erigidas por un franciscano.” (Diccionario católico. Sagrada Biblia.1956)  
          Un Vía Crucis es la representación del camino de la pasión de Cristo desde el juicio de Poncio Pilatos hasta su entierro, efectuada en catorce imágenes, llamadas estaciones. Es muy normal que esté presente en el interior de  las iglesias, formando un conjunto de cuadros, esculturas, cruces, o mezclas de todos estos elementos; por otro lado es también muy corriente encontrarlo en distintas poblaciones, por toda la geografía española, formando un camino o itinerario jalonado por cruces, denominadas “de calvario”, una por cada “estación”.

EL VÍA CRUCIS.

          En Aldeavieja, existe un Vía Crucis casi completo; como es corriente en muchos de ellos, va recorriendo calles, prados, para acabar en un montecillo, un cerrete a las afueras de la población, sobre el que se asienta la ermita de San Cristóbal; esta ermita, antigua parroquia del pueblo, data del siglo once o quizás de antes; lo que sí es curioso, es observar que, siguiendo las anteriores observaciones de Juan G. Atienza en la introducción, en las paredes de la edificación, se han encontrado vestigios de un muy anterior uso de esta elevación; en una de las paredes exteriores, en la fachada sur, a la derecha de la puerta de entrada, hay una estela funeraria romana (se pueden ver claramente las iniciales STTL, Sic Tibi Terra Levis, “que la tierra te sea leve”, típica de las estelas romanas) y, ya dentro de la iglesia, en el interior del ábside a mano izquierda, se encontraba otra lápida sepulcral, hoy tapada al reconstruirse la ermita.
          También es de señalar aquí, que el cerro a cuyos pies se construyó el pueblo de Aldeavieja lleva el nombre de El Calvario; ¿a qué se debe este nombre? ¿quizás terminaba allí otro Vía Crucis anterior al que hoy conocemos?; ¿o su nombre se debería, como se apunta más adelante, a que desde él comenzaba el recorrido sagrado que terminaba en las alturas de San Cristóbal?.
          Según las fechas que aparecen en sus cruces debió de ser reconstruido en varias épocas, bien por destrucción de alguna cruz en algún accidente ocasional o bien para uniformar el recorrido gracias a la acción de algún patrono con dinero suficiente; dos son las fechas que, por ahora, nos aparecen, 1622 y 1624; ahora bien, la diferente factura de las cruces hace suponer que se ha actuado sobre él en muy diversas ocasiones, según iremos viendo en la descripción individual de cada cruz. Uno de los problemas con el que nos encontramos, es el no poder, con total seguridad, decir dónde empieza; por lo que lo mejor es trazarlo desde su fin, que sí es conocido.
          Dentro del recinto cercado de la ermita de San Cristóbal, a la izquierda de la puerta de entrada a la vivienda (por tanto, tras la fachada norte de la ermita donde se efectuaban las autopsias antiguamente) se encuentra la peana sin cruz de la estación 14 del Vía Crucis (la última: Jesucristo es colocado en el sepulcro), en una de sus caras se puede leer:

AQUÍ ES EL SE
PULCRO DE
CHRISTO
1622




Peana de la cruz correspondiente a la 14ª estación

          La estación 13: Jesús es bajado de la cruz es, posiblemente, la peana que está a la izquierda de la puerta de entrada de la ermita, esta cruz estaba entera cuando se rodó la película de La Aldea Maldita, de Florián rey, en el año 1930; no se le observa ninguna inscripción.
          La doceava es, lógicamente, las tres cruces colocadas a la derecha de la entrada a la ermita, en lo más alto de la loma y visibles desde todas partes: Jesucristo muere en la cruz. Ahora bien, las tres cruces son diferentes, muy diferentes; la de la izquierda es de la misma factura que las que se encuentran dentro del recinto de la ermita, cuadrada y de crucero corto y de peana cúbica; la central es prismática, sin adorno ninguno y con peana  alzada sobre una grada doble y la de la derecha es la más antigua y quizá la única original del terceto, redonda, de una sola pieza, con el cartel del INRI en lo alto y de peana redondeada en las esquinas; la explicación es que el crucero original desapareció por robo, accidente natural o venta y fue reemplazado por el actual en una o dos etapas; siendo más fácil que desapareciese primero la cruz central, ya que seguramente tendría esculpido en ella un Cristo como sucede en otros Vía Crucis de la provincia, como en el de Bernuy-Salinero, Mingorría, Vega de Santa María o en el de Velayos; con lo que se infiere que por lo menos la cruz de la izquierda formase parte del recorrido, siendo una de las que faltan. Ninguna de ellas tiene inscripción.


  
                                                                                   La 12 estación: Cristo muere en la cruz.
        
           La 11: Jesús es clavado en la cruz, se encuentra también dentro del recinto, a los pies de la cuesta última y, en la cara norte de su peana, se mal lee:

ESTE(...)
CHRISTO CLAVA(...)
SU(...)

          Estación 10: Jesús es despojado de sus vestiduras, dentro del recinto; sin inscripción.

          9ª: Jesús cae por tercera vez, en la cara sur de la peana parece adivinarse una fecha: 1702?

          La estación octava: Jesús habla a las mujeres de Jerusalén, es la última (o la primera) que se encuentra en el recinto vallado, y se lee:

AQUI...
AL...
HIJ...
          Estas cuatro últimas cruces son de igual factura, cuadradas, y fueron convenientemente restauradas tras la rehabilitación de la ermita.

          La 7ª estación: Jesús cae por segunda vez, es la que se encuentra junto a la caseta del polideportivo, desarmada y con visible riesgo de desaparecer, y que anteriormente se encontraba en medio de las eras del Prao Roble, sólo la peana y el mástil de la cruz, cuadrado, y en la que se puede leer:

AQUÍ ES LA PUERTA
ULTIMA POR DON
DE CALLO XPO CON LA
CRUZ A CUESTAS 1624


  
La cruz de la 7ª estación en su anterior emplazamiento.

          La sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús, es la última que se puede situar con absoluta certeza; se encuentra a la derecha del comienzo del camino del Cubillo, y conserva la columna, cuadrada, sobre la peana, parece leerse:

AQUÍ SALIO LA
VERO CON
A CHRISTO 1624

          En línea recta con la anterior, a la izquierda de la carretera, formado parte de la valla que separa dos eras, hay otra cruz completa, con peana y crucero y en la que se puede leer en una de sus caras:

ESTA + MAN
DO AZER NA
BA SANCHEZ
DEL NOGAL

          No forma parte, claramente, del Vía Crucis, sino que es una cruz conmemorativa, pero se podría haber utilizado como la quinta estación: El cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz. Es la más elegante de todas las que se conservan, redonda de factura, con un ligero abombamiento en su centro, y con rodetes en los finales de los tres brazos más cortos.


  
                                             Peana de la cruz que se encuentra en la valla de las eras, junto a la carretera.

          Nos faltarían cuatro cruces aun; una de ellas (Jesús encuentra a su Santísima Madre, 4ª estación) podría ser la que se encuentra tras las escuelas y que funcionó como monumento a los caídos del bando nacionalista de la guerra civil, tiene raspado el texto pero la peana es más antigua que la cruz, y de distinta factura. Esta cruz, según testimonios orales, se encontraba originalmente en la calle Rodeo, cerca de la esquina con la calle Ancha.

          Hay una peana, de factura grosera, sin texto visible, ante la iglesia parroquial a la izquierda, sosteniendo las piedras del acueducto de Segovia que se donaron al Ayuntamiento por haber formado parte Aldeavieja de la antigua Comunidad Segoviana, Sexmo de Posaderas (3ª estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz).

          Si estas dos formaron parte del Vía Crucis, aun nos faltan dos más para completar los 14 pasos.

          Estación 2ª: Jesús carga con la cruz: se encuentra en el comienzo de la carretera del campo, bajando de la ermita del Cristo de la Agonía, certificando, en cierto modo, que el Vía Crucis comenzaba allí; la cruz se encontraba formando parte de una valla, justamente en la esquina del primer cercado a mano derecha subiendo hacia la ermita, sólo se conserva la peana en la que está incrustada, aún, el comienzo de la cruz, que era de factura cuadrada; se ha colocado, muy acertadamente, junto a la restaurada ermita del Cristo de la Luz; el haber estado semienterrada, ha logrado que se conserve la parte inferior de la inscripción, que dice así:

EN LA CRUZ
A CHRISTO
1624



Peana de la cruz junto a la ermita de San Cristóbal.

          La otra (Jesús es condenado a muerte, 1ª estación) sería la que está junto a la ermita antes citada, sustituida por la que ahora existe.


         Una de las conclusiones que se sacan del estudio del Vía Crucis, es que se han utilizado cruces de diferentes procedencias para completar un recorrido que ha debido de sufrir múltiples mutilaciones a lo largo de los años. De igual manera, al haber estado las cruces en distintas localizaciones, el itinerario del recorrido debe de haber variado según las épocas.

21 de febrero de 2016

Aldeavieja: siglo XX. Epílogo

          Vuelve la paz y con ella un retorno a la normalidad; una normalidad con ausencias, con lutos, con alegrías; con gentes que se han tenido que marchar y otros que han vuelto al calor del terruño porque no hay trabajo ni tranquilidad en la ciudad.
          Esa vuelta a la cotidianidad se refleja también en las fiestas; la Virgen del Cubillo es la patrona y se vuelven a celebrar sus fiestas después de estos años de sangre; el periódico ABC en su número de 3 de septiembre de 1942, da cuenta de ello:
          Se resucita una fiesta tradicional abulense.
          Ávila 2, 10 noche. Existe gran animación en la región abulense ante el anuncio de renovación, en la villa de Aldeavieja, de una antigua fiesta tradicional en honor de la Virgen del Cubillo, aparecida en tiempos pasados a un pastor de aquella villa, sobre un pequeño tonel. Este año volverá a salir en procesión la imagen y resucitará la antigua costumbre de subasta de cintas y besamanos que tanto entusiasmaron siempre a los devotos de esta advocación mariana de las regiones abulense y segoviana.

          El Instituto Nacional de Estadística, con referencia al 31 de diciembre de 1950, nos da los siguientes datos, relativos a la población de Aldeavieja:
Provincia de Ávila.
Municipio: Aldeavieja
Superficie kms. cuadrados : 51,19
Entidad singular: Aldeavieja (capital)
Categoría: Lugar
Distancia (a la capital municipal): 22,0
Altitud m. : 1.205
Población de derecho: 530
Población de hecho: 504
En compacto
Edificaciones destinadas a viviendas: 140
Edificaciones destinadas a otros usos: 66
Otras construcciones (chozas, etc.): -
Núm. de viviendas (entre edificios y otras construcciones: 140
Habitantes de HECHO: 476
En diseminado
Edificaciones destinadas a viviendas: 11
Edificaciones destinadas a otros usos: 5
Otras construcciones (chozas, etc.) –
Núm. de viviendas (entre edificios y otras construcciones: 11
Habitantes de HECHO: 28

          Vuelve la normalidad, como decíamos, y esto conlleva, en un pueblo eminentemente agrícola, la lucha contra los elementos de la Naturaleza; es el mismo ABC el que, con fecha 23 de julio de 1954, nos conduce a la cruda realidad:
           LAS TORMENTAS HAN CAUSADO DAÑOS EN VARIOS PUEBLOS DE JAEN Y AVILA. Las tormentas de estos días han causado daños en la serranía abulense, desde la sierra de Villacastín hasta la de Gredos.
En el término de Aldeavieja los estragos son de consideración. Las aguas arrasaron las eras y cortaron la carretera por tres sitios. El grano recogido fue desparramado por la fuerte corriente.

          Y aquí termina la historia, todo lo demás es nuestra realidad; demográficamente el pueblo se vació en los años sesenta con una emigración imparable hacia las grandes ciudades, Madrid sobre todo; el trabajo del campo no rendía para sostener a toda la población y la vida en el campo era muy dura; esta emigración favoreció a los que se quedaron; al cambiar generacionalmente los encargados del trabajo se modernizaron los métodos, el trabajo se convirtió en trabajo solamente y no en lo único que se podía hacer en la vida; los tractores, las cosechadoras, el ordeñe automático, el estabulamiento del ganado acabaron con las típicas y bellas, pero duras, estampas de las eras, la trilla, la siega, el miedo a las tormentas con las parvas extendidas; el pastoreo…
          Las calles empedradas y llenas de aguas sucias, con los excrementos del ganado que pasaba diariamente, llenas de moscas y gallinas; sin alcantarillado, ni agua corriente y unas bombillas con aquella mortecina luz amarillenta que apenas iluminaba; casas de piso de barro apisonado o de cemento, con habitaciones como sepulcros, pequeñas y sin ventilación y una lumbre baja como única calefacción en la cocina; los ratones como huéspedes cotidianos.
          Aquel ir y venir a los caños con los cántaros y los botijos para el agua para la casa; las tinajas, quien las tenía, para almacenar esa agua; los pozos de agua casi insalubre; los trajes de pana, las boinas y los pañuelos negros en la cabeza; aquellos lutos eternos.
          Tantas y tantas cosas; algunas buenas, otras malas; unas se añoran, de otras mejor olvidarse; es, como todo, la vida; la época que nos toca vivir…
          Aldeavieja se une a Blascoeles como un único Ayuntamiento; esto no es nuevo, casi siempre han tenido un término común; la aparición de la cantera, aquel socavón que se trabajaba por un solo hombre con un pico y una pala y que hundió en el olvido toda la zona del Arca Madre y del arroyo, enriqueciendo al pueblo, dando trabajo y, como no, sus molestias de contaminación, porque nada es gratis.

          El parque eólico, la conducción del gasoducto, el asfaltado de las calles, el agua corriente, la electricidad, las nuevas casas modernas con todos los adelantos que la sociedad nos permite; coches en cada puerta, polideportivo, nuevos centros de esparcimiento, la autopista, la concentración parcelaria… en menos de cincuenta años Aldeavieja ha cambiado más que en los pasados dos mil; eso dice mucho de sus actuales pobladores.